Volver al inicio - San Cristóbal de La Laguna - Patrimonio de la humanidad

Antecedentes históricos de un tratado internacional. 

La organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) promueve en todo el mundo la identificación, la protección y la preservación del patrimonio cultural y natural considerado excepcionalmente valioso para la humanidad.

La idea de crear un movimiento internacional de protección de los sitios existentes fuera de los países de Europa surgió después de la Primera Guerra Mundial. Pero el acontecimiento que suscitó una verdadera toma de conciencia internacional fue la decisión de construir la gran presa de Asuán, en Egipto, con lo que se inundaría el valle donde se encontraban los templos de Abú Simbel, tesoros de la civilización del antiguo Egipto. En 1959 La UNESCO decidió lanzar una campaña internacional a raíz  de un llamamiento de los gobiernos de Egipto y Sudán, y los templos de Abú Simbel y Filae fueron desmontados, trasladados y montados de nuevo.

La campaña costó cerca de 80 millones de dólares, la mitad de los cuales fueron donados por unos cincuenta países, lo que demostró la importancia de la responsabilidad compartida entre las naciones para la preservación  de sitios culturales excepcionales. El éxito obtenido estimuló otras campañas de salvaguarda, como la de Venecia en Italia, la de Mohenjo Daro en Pakistán y la de Borobudur en Indonesia.

Con ayuda del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), la UNESCO inició la elaboración de un proyecto de convención sobre la protección del patrimonio cultural.

La idea de conciliar la conservación de los sitios culturales con la de los sitios de la naturaleza nació en Estados Unidos. Una conferencia celebrada en Washington, en 1965, pidió que se creara una Fundación del Patrimonio Mundial que estimulara la cooperación internacional, a fin de  proteger los sitios naturales y paisajes maravillosos del mundo, así como los sitios históricos, para el presente y el futuro de la humanidad. En 1968 la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y sus recursos (UICN) elaboró propuestas similares para sus miembros, que fueron presentadas en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano celebrada en Estocolmo (Suecia) en 1972.

Por último, todas las partes interesadas se pusieron de acuerdo respecto de un solo texto. Tratado internacional, la Convención sobre la protección del patrimonio mundial cultural y natural fue aprobada por la Conferencia General de la UNESCO el 16 de noviembre de 1972.

Enunciado de objetivos.

Se considera patrimonio cultural los monumentos, conjuntos de construcciones y sitios que tengan un valor histórico, estético, arqueológico, científico, etnológico o antropológico. Se consideran patrimonio natural las formaciones físicas, biológicas y geológicas extraordinarias, las zonas que tengan un valor excepcional desde el punto de vista de la ciencia, de la conservación de la belleza natural  y los habitats de especies animales y vegetales amenazadas.

La misión de la UNESCO consiste en:

-         incitar a los países a firmar la Convención de 1972 y a velar por la protección de su patrimonio natural y cultural;

-         incitar a los Estados Partes de la Convención a proponer bienes nacionales para su inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial;

-         incitar a los Estados a someter informes regulares sobre el estado de conservación de los bienes del patrimonio mundial situados en su territorio;

-         ayudar a los Estados a salvaguardar dichos bienes, brindándoles asistencia técnica y formación profesional;

-         suministrar ayuda de emergencia para preservar los bienes del patrimonio mundial que se hallen en peligro inmediato;

 -    promover el concepto de patrimonio cultural y natural;

-         fomentar la cooperación internacional respecto de la conservación del patrimonio. 

El legado del pasado al porvenir. 

Al firmar la Convención del Patrimonio Mundial los países  reconocen que los bienes situados en su territorio e inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial, sin perjuicio de la soberanía  o los derechos de propiedad nacionales, constituyen un patrimonio universal en cuya protección “incumbe a la colectividad internacional entera participar”. 

Sin el apoyo de otros países, algunos sitios con un valor cultural o natural reconocidos se habrían deteriorado o, peor aún, habrían desaparecido, a menudo por falta de fondos para preservarlos. La Convención es pues un acuerdo, firmado hasta la fecha por 149 Estados, en virtud del cual los países signatarios se comprometen a contribuir financiera e intelectualmente a la protección del patrimonio mundial. 

Los bienes son seleccionados en su calidad de ejemplos particularmente representativos de un determinado patrimonio cultural o natural. La Lista del Patrimonio Mundial destaca así la riqueza y la diversidad del patrimonio cultural y natural de nuestro planeta. 

La Convención.

La característica más significativa de la Convención es que reúne en un solo documento los conceptos de protección de la naturaleza y de la preservación de los sitios culturales. La Convención define las clases de sitios naturales o culturales cuya inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial puede ser considerada y  fija los deberes de los Estados Partes en cuanto a la identificación de esos bienes y el papel que les corresponde en materia de protección y de preservación. 

Un bien del patrimonio mundial se distingue de un bien del patrimonio nacional por su “valor universal excepcional”. Al firmar el acuerdo, cada país se compromete no sólo a velar por la buena conservación de los bienes con un “valor universal” reconocido situados en su territorio, sino también a proteger su patrimonio nacional, esté o no inscrito en la Lista de Patrimonio Mundial. 

La Convención describe el funcionamiento del Comité del Patrimonio Mundial, la forma de elección de sus miembros y los términos de mandato de éstos, especifica los órganos profesionales asesores a los que puede solicitar consejo, y explica cómo se ha de utilizar y administrar el Fondo de Patrimonio Mundial, así como las condiciones y modalidades de la asistencia financiera internacional. 

INSCRIPCIÓN: 

La solicitud de inscripción de un bien en la Lista del Patrimonio Mundial debe emanar del Estado a que pertenezca. La UNESCO no hace ninguna recomendación de inscripción en la Lista. La solicitud tiene que incluir un plan  con una exposición detallada acerca de la administración y la protección del bien. 

El Comité del Patrimonio Mundial examina las propuestas de inscripción basándose en las evaluaciones técnicas efectuadas por dos órganos asesores: el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) y la Unión Internacional  para la Conservación de la Naturaleza y sus Recursos (UICN). Un tercer órgano asesor, el Centro Internacional de Estudios de Conservación y Restauración de los Bienes Culturales (ICCROM), brinda su colaboración en materia de restauración de monumentos y organiza cursos de capacitación de especialistas. 

CRITERIOS DE SELECCIÓN: 

Para ser incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial, los bienes deben satisfacer los siguientes criterios de selección, definidos en las  Orientaciones para la aplicación de la Convención y revisados periódicamente por el Comité  para adaptarlos a la evolución del concepto mismo de patrimonio mundial. 

Los bienes culturales deben: 

R                    Representar una obra maestra del genio creador humano, o

ii)                   Ser la manifestación de un intercambio de influencias considerable durante un determinado periodo o en un área cultural específica, en el desarrollo de la arquitectura, las artes monumentales, la planificación urbana o el diseño paisajístico, o

iii)                 Aportar un testimonio único, o por lo menos excepcional, de una tradición cultural o de una civilización que sigue viva o que ha desaparecido, o

iv)                 Ser un ejemplo sobresaliente de un tipo de construcción, de un conjunto arquitectónico o de un paisaje que ilustre una o  más etapas significativas de la historia de la humanidad, o

v)                  Construir un ejemplo sobresaliente de asentamiento humano u ocupación del territorio, que sea tradicional o representativo de una o varias culturas, especialmente si se ha vuelto vulnerable por efectos de cambios irreversibles, o

vi)                 Estar asociado directa o materialmente con acontecimientos o tradiciones vivas, ideas, creencias u obras artísticas o literarias de significado universal excepcional (criterio utilizado solamente en circunstancias excepcionales y aplicado conjuntamente con otros criterios).

Es igualmente importante el criterio de autenticidad del sitio y la forma en que esté protegido y administrado. 

Los bienes naturales deben: 

i)                    ser ejemplos eminentemente representativos de los grandes periodos de la historia de la Tierra, incluido el testimonio de la vida, de procesos geológicos ligados al desarrollo de las formas terrestres, o de elementos geomórficos o fisiográficos significativos, o

ii)                   ser ejemplos eminentemente representativos de procesos ecológicos y biológicos de la evolución y el desarrollo de ecosistemas y comunidades de plantas y de animales terrestres, acuáticos, costeros y marinos, o

iii)                 representar  fenómenos naturales o constituir áreas de una belleza natural y una importancia estética excepcionales, o

iv)                 contener los hábitats naturales  más representativos e importantes para la conservación in situ de la diversidad biológica, incluidos aquellos que alberguen especies amenazadas que posean un valor universal excepcional desde el punto de vista de la ciencia o la conservación.

También son criterios importantes la protección, la administración y la integridad del sitio. 

Los sitios mixtos presentan al mismo tiempo un sobresaliente valor natural y cultural. Desde 1992 las interacciones significativas entre los pueblos y el medio natural han sido reconocidas como paisajes culturales. 

PROTECCIÓN Y VIGILANCIA: 

La conservación del patrimonio mundial es un proceso continuo. Incluir un sitio en la Lista sirve de poco si ulteriormente el sitio se degrada o si existe el riesgo de que  algún proyecto de desarrollo destruya las cualidades que inicialmente lo habilitaron para ser inscrito. La credibilidad del patrimonio mundial se basa en la presentación periódica de informes de los países  sobre el estado de los sitios, las medidas adoptadas para protegerlos y los esfuerzos realizados para sensibilizar a la opinión pública respecto del patrimonio cultural y natural. Si un país no cumple las obligaciones que le impone la Convención, corre el riesgo de que sus sitios sean retirados de la Lista. 

Simples particulares, habitantes afectados, organizaciones no gubernamentales u otros grupos ponen en guardia al Comité del Patrimonio Mundial sobre posibles peligros para los sitios. Si la alerta es justificada y el problema es suficientemente grave, el sitio se incluirá en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro. Esta lista está concebida para señalar a la atención mundial las condiciones naturales o creadas por el hombre que amenazan las características por las cuales inicialmente el sitio fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial. Los sitios en peligro son objeto de una atención especial y de medidas de emergencia. 

En casos de extrema urgencia (conflicto armado por ejemplo), el Comité, a falta de solicitud oficial, tomará la iniciativa de incluir el bien amenazado en la Lista. 

Financiación y apoyo. 

El Fondo del Patrimonio Mundial, creado en 1972 por la Convención, obtiene sus recursos esencialmente de las contribuciones obligatorias de los Estados Partes ( que representan 1% de las contribuciones de estos al presupuesto de la UNESCO) y de contribuciones voluntarias. Otras fuentes de ingreso son los fondos fiduciarios donados por países con fines específicos y los ingresos procedentes de la venta de productos derivados relativos al patrimonio mundial. 

La cuantía total de los recursos percibidos al año es ligeramente inferior a 3 millones de dólares, suma modesta si se considera la magnitud de la tarea. Al Comité del Patrimonio Mundial le incumbe la posibilidad de asignar fondos de acuerdo con la urgencia de las solicitudes. Por eso da prioridad a los sitios más amenazados, incluidos los que figuran en la Lista de Patrimonio Mundial en Peligro. 

El Fondo del Patrimonio Mundial presta asistencia a los Estados Partes para la identificación  y la preservación de los bienes inscritos en la Lista. La labor de preparación, conservación preservación es costosa y el Fondo no puede satisfacer todas las solicitudes de asistencia internacional. El Comité del Patrimonio Mundial impone condiciones muy estrictas y exige que las solicitudes correspondan a categorías claramente definidas: asistencia preparatoria, cooperación técnica, ayuda de emergencia y formación. 

Una parte del Fondo del Patrimonio Mundial se asigna a los Estados Partes que así lo soliciten para ayudarles a elaborar los informes periódicos sobre el estado de conservación de los sitios incluidos en la Lista. Estos informes, preparados voluntariamente, son decisivos para la conservación del  Patrimonio Mundial. Gracias a ellos, el Comité puede evaluar el estado de los bienes  y elaborar programas de formación específica y de otro tipo destinado a resolver problemas recurrentes en la materia. 

Otra de sus tareas esenciales es suscitar un mayor interés respecto de la Convención del Patrimonio Mundial y sus objetivos. Ello se hace de dos maneras: promoviendo el concepto de patrimonio mundial, con información destinada al público en general o a grupos de intereses específicos, y preparando material educativo (libros, CD ROMS, casetes de vídeo) y programas de enseñanzas destinados a escuelas y universidades. Ambos se complementan, ya que el material producido para la promoción también puede ser utilizado con fines educativos. 

¿Quién es quién?. 

La asamblea general:  

De los Estados Partes de la Convención se reúne cada dos años durante la reunión ordinaria de la Conferencia General de la UNESCO para elegir el Comité del Patrimonio Mundial, examinar el estado de cuentas del Fondo del Patrimonio Mundial y resolver las principales cuestiones de política general.

El Comité del Patrimonio Mundial: 

Es responsable de la aplicación de la Convención y decide qué sitios han de inscribirse en la Lista del Patrimonio Mundial. También examina los informes del estado de conservación de los bienes ya inscritos y pide a los Estados Partes que adopten las medidas del caso si los sitios no están bien  administrados. El Comité es responsable también del otorgamiento de subvenciones con cargo al Fondo del Patrimonio Mundial para los sitios que necesiten reparación o restauración, de la ayuda de emergencia, de brindar asistencia técnica y formación, así como de las actividades educativas y de promoción. El Comité del Patrimonio Mundial, que se reúne todos los años en diciembre, está constituido por representantes de 21 Estados Partes de la Convención. Sus miembros son elegidos durante la Conferencia General de la UNESCO por un período de seis años. Siete miembros del Comité integran la Mesa del Patrimonio Mundial, órgano ejecutivo encargado de la preparación de los trabajos del Comité. 

El Centro del Patrimonio Mundial de la UNESCO: 

Fue creado en 1992 para que se encargara de la gestión ordinaria de todo lo relativo a la Convención. El Centro organiza las reuniones anuales de la Mesa y del Comité del Patrimonio Mundial, asesora a los Estados Partes en la preparación de las propuestas de inscripción, presta la asistencia técnica que se le solicite, y coordina la presentación de informes sobre el estado de los sitios y la aplicación de medidas de emergencia cuando un bien esté amenazado. También es responsable de la administración del Fondo del Patrimonio Mundial. Las demás tareas del Centro consisten en organizar seminarios y talleres técnicos, actualizar la Lista del Patrimonio Mundial y la base de datos correspondiente, elaborar material educativo y mantener informados a los medios de comunicación. El Centro coopera con otras instancias que se ocupan de temas relacionados con la conservación tanto dentro de la UNESCO, concretamente con la División del Patrimonio Cultural del Sector de Cultura y con la División de Ciencias Ecológicas del Sector de Ciencias, como en el exterior, concretamente con los tres órganos asesores (el ICOMOS, la UICN y el ICCROM), y con otras organizaciones internacionales como la Organización de las Ciudades del Patrimonio Mundial (OCPM) y el Consejo Internacional de Museos (ICOM).