Situada
en unos de los extremos del antiguo centro histórico,
es la mayor plaza de la ciudad. En cierto sentido, la
Plaza de San Francisco sirve de límite entre la parte
urbana de La Laguna y su zona agrícola que se extiende
más allá de esta plaza formando la conocida vega
lagunera.
Hasta
el siglo pasado se utilizó como campo de ejercicios
militares de la guarnición del cuartel ubicado desde
principios de este siglo en el solar del antiguo
Convento Franciscano. El nombre de San Francisco se debe
a la existencia de este convento desde fecha anterior a
1506.
Sin
embargo, a la plaza se la conoce corrientemente como
Plaza del Cristo, pues, sin duda, lo que le da más
importancia es la presencia en una de sus esquinas del
Real Santuario del Cristo de La Laguna, imagen que
despierta gran devoción entre los laguneros y, en
general, entre todos los canarios.
La
fuente central de la plaza se colocó en este siglo
cuando, perdida su función militar, se pavimentó por
primera vez.
Es
una cita obligada para los paseantes ya que, al estar
alejada del bullicio de la ciudad, se respira mucha
tranquilidad, sólo perturbada por el discurrir de los
juegos infantiles. Sin embargo, este sosiego que
caracteriza a la plaza se rompe una vez al año, en
Septiembre, al celebrarse en ella las populares Fiestas
del Cristo.
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