La
ermita de San Cristóbal, dedicada al santo patrón de
La Laguna, se comienza construir en los primeros años
del siglo XVI. Su fábrica, que en origen debió ser
modesta, se reedificó nuevamente en 1522. La fábrica
actual debe ser del XVIII, aunque las reformas del siglo
XIX que se realizan para alinear la calle obligan a
derribar una parte importante de la fachada y el escudo
de armas del fundador.
Posteriormente,
entre 1922 y 1923, se rehace y se deja con el aspecto
que presenta en la actualidad. Lo que sobrevive del
siglo XVI en el interior se reduce a un arco de cantería
roja, que precedía al presbiterio, lo que nos permite
hacernos una idea de las dimensiones originales de la
ermita.
Por
otro lado, una placa en la fachada nos recuerda la
tradición de que: “En esta capilla yacen los restos
mortales de don Fernando Guanarteme, último rey
aborigen de Gáldar. La Real Sociedad Económica de
Amigos del País de Tenerife mandó dedicarle esta lápida,
en 1923.”
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