La
Iglesia de Santo Domingo forma parte del antiguo
convento de la Orden de Predicadores y funciona como tal
hasta 1838. La Orden Dominica se establece en La Laguna
hacia 1522, bajo el amparo del Adelantado Don Alonso
Fernández de Lugo, que les cede la antigua ermita de
San Miguel ubicada en la Plaza del Adelantado. Hacia
1527 comienzan las obras de fábrica en el lugar actual
y en torno a una pequeña ermita dedicada a la Concepción,
constando ya a partir de 1532 con el nombre de Convento
y Colegio de Santo Domingo.
La
prosperidad que tuvo el colegio fue recompensada por su
transformación en estudio general con cátedras de
Teología en 1612 y por la consideración como colegio
dominico de pleno derecho, con lo que llegó a disponer
de estudios de Sagrada Escritura y de Artes en 1663.
Al
resultar la primitiva ermita demasiado exigua para las
necesidades del convento, se realiza la construcción de
la iglesia como tal. La capilla mayor se comienza a
finales del siglo XVI y se finaliza hacia 1602, al mismo
tiempo que la catedral de la Epístola. Al terminarla,
presenta planta cruciforme lo que es peculiar si tenemos
en cuenta que la nave lateral es posterior y se ejecuta
de manera que se une a la antigua ermita de la Concepción.
En
siglos posteriores se fueron produciendo distintas
reformas, hasta llegar al estado actual. En una de ellas
se sustituyó el antiguo solado por uno de baldosas hidráulicas.
La
fachada nos muestra dos cuerpos bien definidos: el de la
izquierda se corresponde con el acceso a la primitiva
ermita de la Concepción; el siguiente, de mayor altura
que el anterior, con la inclusión de una ventana de
medio punto, se utiliza como acceso actual al templo. La
torre campanario se ejecuta en el siglo XVIII.
Su
exterior no es muy espectacular; sin embrago, aporta
gran belleza la presencia de cantería roja, elemento de
uso común en las construcciones tradicionales canarias.
La
casa contigua a la Iglesia en su momento fue el convento dominico, que en 1832 se transformó en Seminario
Diocesano. Las reformas que se hicieron en él
modificaron completamente su interior, aunque mantiene
la planta conventual. La huerta del convento conservaba,
hasta no hace muchos años, un ejemplar de Drago (Dracanea
draco) de gran porte y considerable edad.
Recientemente,
parte de su antigua estructura se derribó para
construir el edificio que alberga a la Agencia
Tributaria. El resto de la construcción se ha
proyectado como Museo de Antropología.
En
el interior de la Iglesia de Santo Domingo, junto con la
riqueza icnográfica existente, destacan los frescos
pintados por Mariano de Cossío en 1948, que reflejan
escenas de la historia del Santo Rosario, la batalla de
Lepanto o los milagros de la Virgen de Candelaria con
retratos de personajes conocidos.
|