El
antiguo Convento de San Agustín fue fundado por dos
frailes agustinos que participaron en la conquista de la
isla. Aunque el edificio fue iniciado en 1506, no fue
hasta el periodo de 1530-1560 bajo el priorato de Fray
Pedro Grimón cuando se levantaron el claustro,
dormitorios y celdas, continuamente reformados y
ampliados en los dos siglos siguientes.
El
interés de este edificio estriba, aparte de sus valores
arquitectónicos, en que fue la sede de la primera
Universidad de Canarias. En efecto, aunque el Convento
albergó ya una Cátedra de Gramática y Latinidad,
costeada por el Cabildo desde 1539, fue en 1710 cuando
los agustinos obtuvieron una bula del Papa Clemente XI
que les permitía otorgar grados universitarios.
Posteriormente fue Benedicto XIV quien en 1743 transformó
el Colegio Agustino en Universidad que tendría una vida
efímera pues sería cerrada poco después y sólo
reabierta como centro universitario en 1821 tras la
exclaustración.
En
1846 fue transformada en Instituto de segunda enseñanza
con un ámbito provincial, papel que ha cumplido desde
entonces.
El
claustro principal del Convento de San Agustín comenzó
a construirse a mediados del siglo XVI. Es uno de los
mejores ejemplos de este tipo de arquitectura en
Canarias.
Sus
columnas trabajadas en cantería roja presentan en la
planta alta capiteles labrados con muy variados motivos
y estilos como reflejo de los diversos monumentos
constructivos que ha sufrido el edificio.
Así
mismo, destaca el trabajo en madera de la techumbre de
la escalera. Al final de ésta última todavía se
encuentra el escudo de la Universidad Agustina,
establecida en el edificio en el siglo XVIII.
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