Es
uno de los ejemplos más sobresalientes de la
arquitectura canaria. Don Cristóbal Salazar de Frías,
conde del Valle de Salazar, mandó construirla en 1681.
La
fachada, realizada en piedra, presenta dos plantas,
influenciadas por el esquema del Palacio de Nava.
Algunas características de esta fachada son: los
orejones de los vanos inferiores, las columnas estriadas
adosadas a pilastras cajeadas que flanquean los huecos
adintelados de la segunda planta, las pequeñas torteas
situadas a los extremos de la fachada y la omisión del
remate en balaustrada. El frontispicio acaba en un
parapeto central que recoge el escudo de mármol donde
aparecen las trece estrellas de los Salazar.
En
las últimas décadas, el edificio es la sede del
Obispado de la Diócesis Nivaríense.
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