El
aspecto exterior de la fachada de la Casa Riquel que da
a la Calle Carrera nos transporta al siglo XVIII.
En
las dos plantas del edificio destaca por encima de todo
la portada en cantería roja que enmarca la puerta
principal y la ventana central del piso superior,
rematado por un frontón de corte sinuoso.
El
trabajo en toba roja se distribuye también por el zócalo
y los márgenes del edificio, contrastando con el color
blanco de la pintura empleada.
Otro
aspecto interesante es el diseño decorativo de los
bloques de toba que enmarcan la puerta y la ventana; en
él se ha empleado el labrado de la piedra en punta de
diamante, que le confiere un mayor relieve.
Sobre
la ventana se sitúa el escudo familiar elaborado en mármol,
que contrasta con el color rojizo del marco.
La
otra fachada que se encuentra en la calle Tabares de
Cala presenta las dependencias anexas de la Casa Riquel.
Su cuerpo principal continúa en el zócalo y los márgenes
de toba roja de parte del edificio de esta calle. Este
lado de la casa tiene
una altura superior al resto.
Por
tanto, vemos dos concepciones diferentes en el empleo de
materiales constructivos: para destacar la parte más
importante de la casa, se usa la piedra como elemento
decorativo; sin embargo, para la fachada secundaria de
Tabares de Cala, se emplean materiales más corrientes.
Este
edificio, al no haber sufrido modificaciones importantes
en los últimos siglos, está considerado como un
ejemplo típico de la arquitectura dieciochesca.
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