Un labrador, Diego Hernández Villavicencio, edificó esta capilla junto a su propia casa. Fue bendecida el 2 de mayo de 1758 y desde entonces estuvo al cuidado de sus herederos. Cerrada durante largo tiempo, se volvió a abrir en 1827. En los últimos años no se ha permitido el acceso al público y sólo puede visitarse el 3 de Mayo, festividad de la Cruz. |